dilluns, 7 de juliol de 2008

Zen kōan

Un hombre que viajaba por el campo se encontró con un tigre. Corrió, y el tigre fue tras él. Acercándose a un precipicio, se agarró a la raíz de una viña que allí crecía y comenzó a bajar por el precipicio. El tigre lo observaba desde el borde. El hombre miró al fondo del precipicio y descubrió otro tigre acechando para comerle. Solo la viña lo sujetaba.

Dos ratones, uno negro y otro blanco, poco a poco empezaron a roer la viña. El hombre vio una apetitosa fresa cerca de él. Sujetándose a la viña con una sola mano, cogió la fresa. ¡Que dulce estaba!

(Via Zen Koan database. Más info: Wikipedia)

1 comentari:

Jackyuss ha dit...

¡¡¡Comentario en lunes!!!
Y además me ha gustado mucho.
Cierto es que no todo en la vida se puede explicar mediante la lógica.